Rector destaca labor de estudiantes de Arquitectura ganadores de la Bienal

Sebastián Segura, Matías Ferrando y Adolfo Guzmán, los estudiantes de la Escuela de Arquitectura ganadores de la reciente XIX Bienal, se reunieron con el rector Aldo Valle, para dar a conocer detalles de su proyecto, acompañados por el profesor guía Gonzalo Herrera y el director de la Escuela, Marco Avila.

El proyecto, pensado para la quebrada de Avenida Francia, es considerado por los estudiantes como una pieza compleja que incluye un terminal intermodal de transporte; una feria de productos generados en el sector y un equipamiento vecinal, con juegos de niños, tranques, balnearios públicos y contenedores para emergencia, todo activado por medio del uso el agua.

Los estudiantes ganaron el primer lugar el Workshop para Escuelas de Arquitectura a nivel nacional. Debieron realizar su proyecto durante los días que duró la Bienal, realizando un trabajo de análisis, observación e investigación en el sector. Como premio recibieron un plotter y tablets.

En la oportunidad el rector Valle destacó que “ha sido un honor y una alegría que la escuela de arquitectura haya obtenido el primer lugar, compitiendo con otras 21 escuelas de arquitectura del país. Estos logros nos llenan de orgullo, porque además cada vez que nuestros estudiantes o profesores son destacados por alguna actividad en particular, no sólo la respectiva escuela, sino toda la universidad resulta receptora de ese reconocimiento”.

“Me parece indispensable manifestarles a nombre de toda la institución nuestro reconocimiento, ya que demostraron iniciativa, entusiasmo y desde luego calidad. El jurado tuvo como variables o factores muy relevantes evaluar la creatividad, la originalidad o singularidad con que las distintas escuelas abordaron como tema la ciudad de Valparaíso, pero fueron nuestros estudiantes apoyados por el trabajo del profesor Gonzalo Herrera, los que dieron la respuesta más satisfactoria desde el punto de vista de los recursos, herramientas, e incluso de la forma en que trabajaron, siendo muy abiertos y transparentes, lo que fue reconocido por los demás participantes”, agregó Valle.

Sebastián Segura, estudiante de 5º año, uno de los ganadores, señaló que el estímulo “es gratificante, porque están premiado una forma de trabajar de la Escuela. Además estoy llegando al final de mi academia y es bueno saber que estamos en la dirección correcta, es una consolidación de la carrera. Nos jugó a favor que fue un proyecto honesto, fue una propuesta de arquitectura en un lugar y para un habitante específico capaz de modificar la ciudad. Nuestra propuesta quiso unir lo rural con la ciudad, por eso elegimos el eje Avenida Francia que es donde el campo se mete a la ciudad y desde ahí nos jugamos la proposición”.

En tanto, Matías Ferrando, de 3º año, otro de los alumnos que integró el grupo ganador explicó que “teníamos confianza porque sabíamos que el proyecto estaba bien encaminado por el hecho de que con una pequeña operación en la quebrada Francia logramos abarcar la totalidad de la ciudad. Logramos unir la parte urbana y la parte rural con un par de piezas que se pusieron dentro del paisaje que recuperan el agua y el estar en torno al agua de los habitantes del lugar”.

Adolfo Guzmán, de 5º año, añadió que la distinción “es un orgullo personal, porque es la primera vez que la Bienal se hace fuera de Santiago e incluye un workshop. Estamos muy contentos de haber sido la primera promoción de haber ganado representando a la Escuela y que hayan confiado en nosotros, como los mejores candidatos, para representar una generación de estudiantes que nos ha costado, pero hemos salido adelante, sacando la cara por la universidad”.

Sobre el proyecto, el estudiante, aseguró que “estaba muy enfocado al habitante a diferencia de otros que eran muy generales y abarcaban las quebradas de Valparaíso desde el aspecto topográfico y no en la habitabilidad de las personas. Nosotros teníamos un tramo bien estrecho, pero llegaba a tal cantidad de personas que uno las podía investigar en número y cualidad, siendo aplicable a otras quebradas, ya que las problemáticas de vivienda se repiten no solo en la avenida Francia, sino a lo largo de Valparaíso”.

Gonzalo Herrera, arquitecto y profesor guía de los estudiantes, explicó que “una herramienta básica de la Escuela para pensar la arquitectura y los procesos proyectuales es la mano y en eso hemos insistido durante mucho tiempo, incluso con la llegada de nuevos profesores o el cambio de malla curricular. Es algo que se ha mantenido en el tiempo y los profesores pensamos que el estudiante por la ciudad donde estudia es fundamental siga trabajando de esa manera”.

“Es importante destacar el ambiente que se generó con estudiantes de distintos niveles, que en cada uno de sus talleres han demostrado compromiso y tienen una vocación muy profunda de querer ser arquitectos, cada uno con sus herramientas y capacidades. Lo mejor fue haber logrado un buen ambiente de trabajo, habernos llevado bien y haber participado de esta fiesta que fue la Bienal con el workshop y haberlo ganado, lo que también para nosotros es un reconocimiento”, agregó.

Decano recibe a estudiantes de Arquitectura ganadores de la XIX Bienal

El decano de la Facultad de Arquitectura, Juan Luis Moraga, junto al secretario de Facultad, recibieron a los estudiantes de Arquitectura Stefano Sciaraffia, Matías Ferrando, Adolfo Guzmán y Sebastián Segura, quienes ganaron el primer premio de la categoría Workshop, en el marco de la XIX Bienal de Arquitectura, con el proyecto "Plaza quebrada".

En la oportunidad, los estudiantes contaron que trabajaron en la Quebrada Jaime, en la Avenida Francia, debido al contraste entre urbanidad y ruralidad presente en ese tramo, sobre los detalles del lugar y sus habitantes.

Una de las ideas que se trató en la reunión, fue que uno de los aspectos que jugó a favor de los estudiantes fue su trabajo de observación y croquis, pues la base formativa UV ha sido el dibujo.

Los estudiantes realizaron una “Plaza quebrada” saliendo de la norma genérica de bibliotecas e instalaciones deportivas, adecuándose en los requerimientos propios de la ciudad puerto.

Al finalizar la reunión, el decano les hizo entrega del último ejemplar de la Revista Márgenes Nº14.

Arquitectos proponen eliminar la vía elevada del nudo Barón y hundir el Metro

Por Manuel Valencia, El Mercurio.

Escuelas de Arquitectura de la U. de Chile, UC, UCV y U. de Valparaíso juntaron 64 propuestas:

Soterramiento y extensión del metro para generar un parque en el borde costero, así como un nuevo acceso, están entre las ideas planteadas.

Valparaíso es la expresión urbana de muchas contradicciones: debe hacer convivir una vocación portuaria con una turística. Tiene que equilibrar en un escaso espacio plano (7% del total de su superficie) la concentración de servicios que debe proveer por su condición de capital regional, y enfrenta una constante tensión entre la escasez de suelos urbanos -que empuja la densificación en altura- con la tarea imperativa de preservar el patrimonio, que le impone el título conferido por la Unesco.

Pese a todas estas complejidades, la ciudad no ha logrado consensuar un plan maestro que permita fomentar la inversión privada en forma armónica con la voz ciudadana. El “megaincendio” del año pasado no hizo más que dejar en evidencia esta problemática, al desnudar la desprotección de las familias de los cerros por una planificación urbana caótica.

A partir de esa tragedia, cuatro universidades (la U. Católica, la U. de Chile, la U. Católica de Valparaíso y la U. de Valparaíso) quisieron contrarrestar el déficit con una reflexión sobre la ciudad, que derivó en un plan denominado “El Valparaíso que sí queremos”. La propuesta, que se exhibe en el edificio Subercaseaux (siniestrado en el incendio de calle Serrano, en 2007) incluye 64 ideas para la ciudad con 10 grandes obras (ver recuadro).

Emilio de la Cerda, director de la Escuela de Arquitectura de la UC, explica que entre las propuestas relevantes está el soterramiento del Metro Regional de Valparaíso (Merval) para unir la ciudad con el borde costero a través de un parque. Asimismo está considerada la extensión de este servicio hasta la Aduana, para combinarlo con ascensores; la demolición de la “vía elevada” (el acceso al puerto desde Viña del Mar por un viaducto hoy obsoleto) y la construcción de un terminal de pasajeros de cruceros y otro de buses, cerca del sector de Cabritería (la quebrada que une los cerros Barón y Placeres, por donde se pretende generar un nuevo acceso a la ciudad desde Santiago).

“Valparaíso está enfrentando un momento similar al que tuvo hace 80 años, con todas las inversiones prometidas por la reconstrucción. Quisimos con este ejercicio aprovechar la Bienal y hacer una reflexión amplia para pasar de las críticas a los proyectos”, dice.

Si bien los proyectos están aún definidos como propuestas, su materialización podría costar unos US$ 1.000 millones.

Para Iván Ivelic, director de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Católica de Valparaíso, “ya que la reconstrucción está bien encaminada en los cerros, el elenco de proyectos busca hacerse cargo del borde costero que le dio origen, sentido y destino a la ciudad. Nos parece que, si no se aborda a fondo, cualquier inversión en Valparaíso tiene poca realidad”, señala.

Los proyectos también buscan hacer frente a una serie de inversiones privadas que, a juicio de las cuatro universidades, ponen en riesgo el desarrollo urbano futuro de la ciudad. Esas obras fueron reunidas en el set “El Valparaíso que no queremos” e incluyen al polémico mall Plaza Puerto Barón y la construcción del terminal 2 en la bahía que, dicen, amenaza con generar un muro de contenedores.

Para Marco Ávila, director de la Escuela de Arquitectura de la U. de Valparaíso, si no prosperan obras alternativas, “esos proyectos se harán realidad, y generarán un deterioro importante. Las transformaciones urbanas que proponemos son vitales y requieren coraje político para implementarlas”, dice.

El “decálogo” de obras1 Expansión de terminal 2 a playa San Mateo. El puerto crece al sur y elimina el tradicional balneario. Ávila dice que eso debe ser aún debatido.

2 Almacenes fiscales. Las bodegas protegidas como monumentos nacionales son potenciadas al estilo “Puerto Madero” de Buenos Aires, con un rediseño del viaducto del acceso sur, que hoy las oculta.

3 Estación Merval Plaza Aduana. El metro se amplía hasta el barrio fundacional, donde se generan combinaciones con los ascensores Artillería y Villaseca.

4 Terminal de pasajeros. Se construye un nuevo edificio para recibir a los turistas que llegan en cruceros al puerto.

5 Parque Público Costanera. Son siete kilómetros de áreas verdes que avanzarían por el espacio que hoy ocupan las vías férreas del metro.

6 Paseo Avenida Brasil. Aprovechando la construcción del metro bajo esta arteria, se busca potenciar la actual área verde, como sucedió con las calles Viana y Álvarez de Viña.

7 Parque Mar Barón. En reemplazo del cuestionado Mall Plaza Barón, se proyecta un parque que se integra al mar mediante dársenas deportivas.

8 Plaza Acceso Barón. En lugar de la actual Vía Elevada, el viaducto mediante el cual se accede a Valparaíso desde Viña del Mar, se propone un parque para proyectar la ciudad hacia el borde costero. El acceso se resuelve por una obra vial en superficie.

9 Parque Costero Yolanda. Con el reemplazo de la línea de metro bajo la Avenida España (camino hacia Viña del Mar) se amplía el borde costero con un área verde.

10 Estación Intermodal Cabritería. En el “islote” ubicado frente a la Maestranza de Portales se sugiere construir un terminal de buses, al que estas máquinas lleguen por un nuevo acceso a la ciudad en Cabritería (planicie en la quebrada, entre el cerro Barón y Placeres), que evita el paso de estos vehículos por la Avenida Argentina.

Estudiantes ganan primer lugar en Workhsop de XIX Bienal de Arquitectura

“Plaza Quebrada” es el nombre del proyecto con que los estudiantes de la Escuela de Arquitectura UV Stefano Sciaraffia, Matías Ferrando, Adolfo Guzmán y Sebastián Segura, ganaron el primer premio de la categoría Workshop, en el marco de la XIX Bienal de Arquitectura.

La máxima distinción fue entregada por el organizador y curador del Workshop, el arquitecto madrileño Santiago de Molina, doctor en metodologías proyectuales.

El proyecto nace de la idea de tomar como base las quebradas de Valparaíso como un sector límite de la ciudad, donde los estudiantes propusieron un espacio público que permitiera un uso mucho más accesible, generando una pieza compleja con tres secciones: la primera más cercana a la ciudad con un terminal intermodal de transporte; en la segunda, una feria o mercado de productos que se generan en el sector, para finalizar con un equipamiento vecinal, con juegos de niños, tranques, balnearios públicos o contenedores para emergencia, todo por medio del uso el agua.

Los alumnos compitieron con las otras 18 escuelas participantes en la Bienal, desarrollando el trabajo durante los días de la actividad y con el material común para todos. Al respecto, Gonzalo Herrara, arquitecto y profesor que guió el trabajo de los estudiantes señaló que el premio “significa un reconocimiento bastante más amplio que un premio al proyecto, es reconocer una manera de trabajar y una actitud ética, ya que todo se hizo con estos cuatro estudiantes en el lugar, con las capacidades y herramientas que teníamos a mano, por lo que estamos muy contentos como escuela”.

El académico agrega que “es un reconocimiento al grupo que trabajó, al proyecto, a cómo lo hicieron, y por supuesto, también a la forma en que la escuela viene trabajando estos temas. El proyecto nace de una mirada global, ellos salieron a la ciudad a mirar, a hacer registros y análisis de temas interesantes a través de dibujos, croquis o fotografías. En función de eso, mirando el recorrido, la morfología de la ciudad, su habitabilidad y cómo viven las personas en la parte alta, llegaron a la importancia de las quebradas en Valparaíso que vinculan de la manera no más correcta al mundo rural y urbano. En base al recorrido de las aguas propusieron vincular este ámbito rural que está muy cerca de la ciudad, con huertos orgánicos, agriculturas urbanas, pequeñas economías, animales, con la ciudad”.

En tanto, Marco Avila, director de la Escuela de Arquitectura UV, expresó que “es un premio que recibimos con mucha satisfacción. Primera vez que la Bienal sale de Santiago y se hace en Valparaíso. Jugábamos de local y es muy bonito que el ejercicio de acercamiento a una realidad conocida para todos, que para nosotros era mucho más cercana, pudiéramos marcar esa diferencia. Es mérito de los estudiantes que representaron toda una manera de ver y hacer ciudad de forma colectiva, lo que es muy compartido en la escuela. El proceso, los temas, la manera de hacerlo, donde hay una gran relación con la mano, con una cierta artesanía en los productos finales, es decir, lo que está expuesto es fiel reflejo de lo que se hace en la escuela”.

Avila agrega que “en las láminas del proyecto se puede apreciar todo el proceso de cómo se gesta y se va volviendo legible para otros, va encontrando su coherencia. Ese es el éxito del workshop, no sólo por nuestra participación que nos enorgullece y a los chicos también, sino que porque ese proceso siempre íntimo, se mostró y ahora mostró sus frutos”.

Sobre los temas que deja la XIX Bienal, Avila manifestó que “si bien los tiempos de exposición se acaban, siempre se pensó como los juegos olímpicos, que también terminan, pero la olimpiada dura cuatro años. La bienal ha instaurado una serie de preguntas a fuerza de debates, foros, instancias de conversación que no se habían producido, no habíamos tenido la posibilidad de reunirnos con el mundo de la academia, el sector público y privado, para tratar de encontrar un lugar común, que es la ciudad, es Valparaíso, donde queda mucho por hacer”.

“Habernos reunido con las escuelas de arquitectura de las universidades de Chile, Católica y Católica de Valparaíso es inédito, nos coloca en un escenario que hasta antes de la bienal no teníamos, haber generado esta red significa tratar una serie de asuntos que exceden el tiempo de la bienal, con temas de la academia, investigación, procesos de validación del currículum, administración y vinculación con el medio que van a favorecer la creación de la red de escuelas de arquitectura de Chile, que está en ciernes y que espera generar un cambio de paradigna desde una competitiva feroz que existe a un estado de colaboración, con intercambio de conocimiento que nos permita mirar favorablemente lo que se nos viene” , explica.

Para Avila “la gran virtud de la Escuela de Arquitectura UV es haber instalado de forma clara, fuerte y cohesionada con otras universidades, que nuestro proceso de promoción puede quedar en un segundo o tercer nivel, ya que lo más importante era decir algo de una ciudad que por donde se mire está en crisis, instalando un debate, no solo para arquitectos, sino para los ciudadanos, los porteños, los turistas, gente de gobierno, personas e instituciones que tienen que ver con el desarrollo de esta ciudad. Haber establecido el Valparaíso que sí queremos, generó un movimiento que posicionó a la ciudad como parte fundamental de la Bienal que se abrió a la ciudad, hace mucho tiempo que la ciudad no depende de los arquitectos, depende de todos”.

4 universidades presentan proyecto para borde costero en Bienal de Arquitectura

Un proyecto conjunto para el borde costero de Valparaíso elaborado por las escuelas de arquitectura de las universidades de Chile, Pontificia Católica de Chile, Pontifica Católica de Valparaíso y de Valparaíso, integrantes del Consejo de Rectores, se presenta en la XIX Bienal de Arquitectura de Valparaíso que por primera vez se realiza fuera de Santiago.

Con 64 trabajos de estudiantes en exposición, la Escuela de Arquitectura UV ocupa un lugar de privilegio en la muestra, con el premiado proyecto de un balneario público para el cerro Cárcel, del alumno de tercer año Matías Ferrando y con las distinguidas obras profesionales construidas de los profesores Rogelio Arancibia y Nicolás Cuadra. Al respecto, el director de la Escuela, Marco Ávila, señala que “los proyectos presentados por la escuela son el reflejo de un desarrollo en los claustros académicos, de un proceso de pensar Valparaíso que permite a los vecinos y personas que están fuera de la disciplina, tener una visión prospectiva”.

Estaciones de metro, parques urbanos, ascensores, rehabilitaciones de sede, bibliotecas públicas, equipamiento, nudos viales, infraestructura, entre otros, son algunas de las propuestas de los estudiantes, que buscan darle un sentido al borde costero de la ciudad, y que se pueden visitar en el Palacio Subercaseaux y el Parque Cultural de Valparaíso.

Gonzalo Herrera, arquitecto, académico a cargo de la muestra UV, señala que “durante mucho tiempo analizamos el tema junto a otras instituciones sociales que se oponen a la manera sesgada de mirar la ciudad que tienen la empresa portuaria y el Estado de Chile, que niegan el borde costero a la ciudad, generando murallas de contenedores alrededor de toda la costa, negando la relación de ciudad y el mar”.

“Todas las ciudades con valor hoy han resuelto este tema. Rotterdam, Barcelona, Buenos Aires, han entendido que por muy puerto que sean, tienen que generar una relación entre el mar y la ciudad. El puerto deben trasladarlo a un lugar que no genere problemas para el entorno urbano. La diferencia entre el Valparaíso que no queremos y el que sí queremos radica en presentar una serie de proyectos de distintos niveles de cada una de las escuelas que apuntan a recuperar el borde costero para la ciudad”, explica.

En cuanto al Terminal 2 y la ampliación del puerto, Herrera agrega que “el puerto se debe ampliar a una escala razonable para la ciudad, incorporar en el espigón del Muelle Prat un terminal de cruceros para que Valparaíso empiece a generar una relación importante con el mercado del turismo que cada vez crece más y empezar a desarrollar desde ahí y hasta Caleta Portales una serie de programas que permitan una mayor calidad de espacio público”.

“Pensamos que es un error instalar el mall en el sector Barón. La idea es proponer una serie de programas relacionados con playas y espacios públicos de recreación, al modo como lo tienen muchas ciudades con borde costero. Estamos aportando a concientizar a la autoridad y a la empresa portuaria que entiendan que el puerto no está aislado de la ciudad, sino que es necesario compatibilizar las necesidades económicas del país con la calidad una ciudad tan importante para el mundo como es Valparaíso”, señaló.

En tanto, Marco Ávila, director de la Escuela de Arquitectura UV, manifestó que el vínculo con las otras tres escuelas del CRUCH “surgió hace un año cuando comenzamos a trabajar en un proyecto de montaje a propósito de la existencia del Pabellón de los 120 años, diseñado y construido por la PUC, que nos permitiría albergar los proyectos académicos de las escuelas en Valparaíso”

“La idea fue abrir el ámbito de la arquitectura, desarrollando una serie de investigaciones y proyectos de estudiantes de pregrado de tercer año hasta magíster, de distinta escala, contenido y programa, donde se plantea una mirada distinta de ciudad que busca integrar las necesidades de sus habitantes. En este sentido, la mayor fortaleza de la exposición en la Bienal es la suma de una serie de factores y de miradas que confluyen a una ciudad que tienen un perspectiva bastante amplia de todos los aspectos que se pueden tocar en una sola exposición”, añadió.

En relación al trabajo desarrollado con las otras universidades del CRUCH, Ávila agregó que “nos parece fantástico, se produjo una gran relación de amistad y trabajo, de generar puntos de vistas que cada vez son más coincidentes, aspecto que no es nada fácil y que ha significado trabajar de forma muy llana en nuestros cuatro paneles de la muestra oficial en un aspecto que coloca la promoción de nuestras escuelas por detrás de un mensaje que me parece importante decirlo fuerte y claro”.

“Valparaíso está hoy en un momento crucial, seguramente unos años más tarde lo vamos a recordar y podremos valorar qué tan significativo era una transformación que puede lanzar a Valparaíso a siglo XXII o sepultarlo detrás de una muralla de contenedores. Hemos ocupado el espacio que nos otorga la bienal para hablar sobre el Valparaíso que queremos y el que no queremos”, añadió.

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